"Los papalagi" es un libro que narra el discurso de Tuaivii de Tiavea, jefe se Samoa, tras su visita a Europa, a su pueblo y que el autor Erich Scheurmann transporta a forma escrita para que se de a conocer la reflexión de dicho samoano; el cual realiza unas críticas a la sociedad Europea, o a los hombres blancos, como nos llama él, de los mas interesantes. Aquí os dejo con algunas de las frases o reflexiones de esta pequeña monografía, que os darán que pensar:
- “Los Papalagi viven como crustáceos, en sus casas de hormigón.”
- “Entre estas islas de piedras se encuentran la verdadera tierra llamada Europa. Fuera de allí, hay regiones tan bellas y fértiles como nuestras islas […] En estos pueblos vive otra gente que en las ciudades, gente de carácter diferente. Se les llama gente de campo. […] A la gente de las griegas no les importa mucho todo esto. Están convencidos de que tienen más derechos que la gente del campo y de que su trabajo es más importante que plantar legumbres en la tierra.”
- “Cuando a los europeos les muestras una pieza de metal redondo y brillante o una hoja de papel tosco, entonces sus ojos se iluminan y la saliva empieza a babear por sus labios. Dinero es su único amor, el dinero es su Dios.”
- “Trabaja y tendrás más dinero, es la norma común europea.”
- “Y los Papalagi inventan cada vez más cosas. Sus manos arden, sus rostros se vuelven cenicientos y sus espaldas están encorvadas, pero todavía revientan de felicidad cuando han triunfado haciendo una cosa nueva. Y, de repente, todo el mundo quiere tener tal cosa; la ponen frente a ellos, la adoran y le cantan elogios en su lenguaje.”
- “A los Papalagi se les han ablandado los sesos y juegan a ser el Gran Espíritu en persona: para no pensar en todas las cosas que han perdido.”
- “Es signo de gran pobreza que alguien necesite muchas cosas.”
- “Ningún Papalagi canta o va por la vida con un destello en su mirada cuando su única posesión es un recipiente de comida como hacemos nosotros (los samoanos).”
- “Aunque nunca habrá más tiempo entre el amaneceré y el ocaso, esto nunca será suficiente para ellos.”
- “¿Cuántos años tienes?, significa cuántas lunas han vivido. Examinar y contar de ese modo está lleno de peligros, porque así se ha descubierto cuántas lunas suele vivir la gente. Entonces guardan eso en la mente y cuando han pasado una gran cantidad de lunas, dicen: “Ahora tengo que morir pronto”.”
- “Otra vez vi a un Papalagi que tenía tiempo y nunca se lamentaba a causa de él. Pero ese hombre era pobre, sucio y despreciado […] No entendí eso, porque su paso era lento y seguro, y sus ojos tranquilos y amistosos. Cuando le pregunté cómo había sucedido eso, movió su cabeza y dijo tristemente: “Nunca he sido capaz de aprovechar mi tiempo; por eso ahora soy pobre y un zoquete despreciado”. Ese hombre tenía tiempo, pero no era feliz.”
- “¿Qué pensaríais de un hombre que tiene un manojo entero de plátanos en sus manos y que no está dispuesto a dar ni siquiera una simple fruta al hambriento que le implora? […] Sabed entonces, que el Papalagi actúa de este modo cada hora, cada día. Incluso si tiene cien esteras, no dará siquiera una a su hermano que no tiene ninguna. No; él incluso reprocha a su hermano por no tener ninguna.”
- “La máquina es el mago más grande de Europa. […] y los Papalagi son magos.”
- “Los Papalagi retan a Dios pero el sol, el agua y el fuego obedecen aún primero a Dios. Y el hombre blanco no ha conseguido todavía regular la salida de la luna o la dirección del viento.”
- “Los Papalagi no aman ya nada porque la máquina puede hacerles algo nuevo en cualquier momento. Tienen que alimentarla con la sangre de su propia vida para recibir a cambio sus milagros sin corazón. […] Pero los Papalagi aún no han inventado la máquina que les proteja de la muerte.”
- “Únicamente cuando todos los sentidos y todos los miembros trabajan juntos, puede el corazón de un hombre ser feliz y estar saludable, y no cuando se permite vivir únicamente a una parte y el resto de él tiene que hacerse el muerto.”
- “Pero los Papalagi piensan tanto porque para ellos el pensar se ha convertido en un hábito, una necesidad y una carencia; a menudo viven únicamente con sus cabezas, mientras que el resto de sus cuerpos están profundamente dormidos.”
Para quien le interese esta obra puede leerla al completo en la página:
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